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jueves, 29 de marzo de 2012

Traer lo trascendental a la rutina del diario vivir


Existen muchas recomendaciones que te sugieren hacer de tu vida un tiempo sagrado, si bien es verdad que muchas personas ya hemos entrado en el camino del cambio de conciencia, hay momentos de bajón donde la inspiración no nos llega por ningún lado. Aunque ya sepamos de sobra que nuestra realidad la construimos nosotros, que todos somos uno, que la fuerza del amor es lo más poderoso, que el perdón es la llave de la liberación y tantas ideas más, que nuestro corazón y cerebro intentan procesar.

Para ésos momentos de falta de inspiración te damos algunas ideas.

Al levantarse: intenta no encender la televisión o la radio (si es que tienes). Deja que el silencio poco a poco te despierte a un nuevo día.
Personalmente el ejercicio de entregar el día no me resulta de inmediato. Así que te sugiero darte un tiempo para despertar y estírate!! Es lo mejor, así tomarás una respiración profunda, ése sólo acto te hace recibir el día con gratitud.

En la ducha: intenta ducharte con los ojos cerrados y disfruta del ritual de la limpieza. Pues claramente es un ritual.
  • Visualiza que al lavar tu pelo también estás lavando tus pensamientos de cansancio, frustración, escasez o lo que sea que no necesites.
  • Al lavar tu cara piensa que tendrás una cara más luminosa y sonriente al salir de la ducha.
  • Al lavar tu pecho, siente que lavas tu corazón y te dices que te amas y que eliges sentir amor.

Si tienes tiempo enciende una vela aromática mientras tomas tu ducha, puede ser una vela grande que dure mucho tiempo, así sólo la enciendes y apagas cada vez que quieras. Deja un encendedor a mano.

Hay muchos más instantes de tu diario vivir que te permiten sentir más profunda la realidad. Al tomar un vaso de agua o al sentarte a comer, observa tu comida y piensa en los beneficios que te aportará, al mirarte al espejo afirma que el universo actúa a tu favor.

En los siguientes artículos veremos más formas prácticas de traer lo trascendental a tu diario vivir

Inlak’ech, Namasté, Bendiciones

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